08 mayo 2007

Un Angelito llamado Matteo....

Aunque no tengo un rostro tuyo, una imagen o una mirada, sé que habrías sido el hijo más bello y maravilloso que jamás hayan visto mis ojos…te recuerdo siempre y más aun la fecha en que decidiste partir. Sé que me puedes ver desde el cielo, y bendecida me siento por ti, porque sé que me sonríes y me acompañas a cada instante, así como imagino que contemplas y cuidas de tus hermanitas.


Viernes, cuatro de la tarde y aún faltaban dos horas para salir de la oficina, empezaba a sentir un poco de fastidio en la columna pero no le di importancia.… finalmente la hora de salir llegó…dieron las seis y saliendo de la oficina me fui de compras, mi hija Andrea tenía un Pijama Party y me había pedido que le compre algunas cosas. La verdad cuando uno hace compras las horas pasan sin darse cuenta y sin querer se me hizo tarde. Mi esposo me daría el alcance ya que esa noche teníamos una cena en casa de unos parientes

Llegamos a la cena un poco atrasados, nuevamente empezaba a sentirme mal, tenia seis meses y medio de embarazo, estaba muy incómoda, empezaron nuevamente las molestias en la espalda, al principio dejaba pasar aquel malestar sin preocupación aparente. La verdad no suelo quejarme de dolor cuando algo me molesta, seguían pasando las horas y el dolor aumentaba, mi esposo me miraba, él sabía que algo no andaba bien, llegando a la media noche decidí levantarme de improviso y le dije a mi esposo que era mejor retirarnos, porque el dolor se acrecentaba y lo único que deseaba era estar en mi cama.

Al llegar a casa simplemente estallé en llanto, un llanto silencioso, el dolor me estaba matando, mi esposo acertó al decirme que era mejor ir a la clínica para q ue esté más tranquila, y así lo hicimos, el dolor seguía en aumento a tal punto que ya se me hacia difícil caminar. Llegamos a la clínica e inmediatamente ingresé por emergencia, ya en la camilla, fue entonces que empecé a gritar, no soportaba el dolor … al examinarme el doctor, sólo escuche decir que el bebe estaba viniendo, tan pronto? Me pregunté en silencio …sabía que aun faltaban dos meses y medio para que llegara … recuerdo que antes de quedarme dormida, por los calmantes, solo atiné a decirle SALVE AL BEBE DOCTOR!…

Cinco de la mañana del día sábado, el dolor me despertó nuevamente, estaba en una habitación, ya no estaba en la sala de emergencias, el doctor estaba a mi lado y con él, mi esposo, comencé a quejarme, el dolor aumentaba bruscamente y empezó todo nuevamente. De inmediato me llevaron a sacarme una ecografía y según los resultados me intervendrían… Ya en la sala de ecografías, aún podía escuchar los latidos de mi bebe, pero en el monitor solo se veía una mancha negra, entonces escuché decir al doctor...ahora la que importa es usted , haremos lo posible por salvar al bebe, usted corre peligro, se esta desangrando por dentro, debemos operar. Describir lo que sentí en ese momento quizá sea el sentimiento más amargo y doloroso, me resistía a perder a mi bebe, en ese momento no pensé en mi, solo en el bebe. De ahí en adelante todo fue muy rápido, me trasladaron de inmediato a la sala de operaciones, los doctores y las enfermeras corrían de un lado a otro mientras veía como mis brazos se iban llenando de agujas, lo último que recuerdo fue que me pusieron la mascarilla en el rostro para dormirme.

Abrí los ojos, el dolor había desaparecido, estaba en la sala de cuidados intensivos, me cogí el vientre, me sentía vacía…de pronto ingreso el doctor y con él, mi esposo, sabía que me darían una mala noticia, sin embargo pregunté como está el bebe?… y es que, aunque la pregunta estaba demás, tuve la esperanza de escuchar que todo había salido bien… entonces el doctor se acercó a mi, me miró a los ojos y dijo: hicimos todo lo que estuvo al alcance por salvar al bebe, lamentablemente él no resistió, ahora solo estamos tratando de que usted se recupere, ha perdido mucha sangre, está muy débil…dejé de escuchar lo que decía el médico y sólo miré a Miguel, mis lagrimas no pudieron controlarse y brotaron amargamente, comprendí que había perdido a mi bebe, comprendí que no lo vería, comprendí que el destino había querido llevárselo, comprendí que: así llorara, así gritara, el no iba a volver…. El doctor seguía hablando, interrumpí preguntando por el sexo…hombre, respondió…. Empuñé amargamente mis manos arrugando con tal fuerza las sábanas que pensé destrozarlas.


Uno a uno fueron entrando a la sala de cuidados intensivos: mi hija Andrea, mis hermanos, amigos y parientes, era como si se estuvieran despidiendo de mi, yo no comprendía porque? …pues ignoraba todo lo que realmente sucedía, y es que, no había salido bien de aquella operación, seguía desangrándome y sólo esperaban lo peor. Recibí la visita de un sacerdote. Me habló de la vida, me habló de la muerte y me confesé.Siempre le tuve temor a la muerte, quizá porque es incierto saber a donde vamos luego de que nuestro corazón deja de latir…. Aquella tarde sentí tanta paz, sentí una tranquilidad indescriptible, cortos pasajes de mi vida destellaban vagamente en mi cabeza y me pregunté entonces…este es el fin? Es así cómo uno se siente cuando crees estar cerca al final de tus días? Es a esto lo que le temía?… me siento bien!, me siento tranquila! Siento paz conmigo misma!…pero sé que este no es el fin!, el sacerdote parecía leer todos mis pensamientos, con una sonrisa casi celestial atinó a decir: la vida no acaba, existe la vida eterna, solo abandonamos un cuerpo, pero seguirás viviendo…

No se vence a la muerte, tan solo nos acercamos a ella, cuando nos encontramos cerca solo tenemos dos caminos, dos opciones: luchar o dejarte vencer. Decidí luchar y me convencí que saldría de aquella clínica, me convencí que tenía las fuerzas suficientes para recuperarme, me convencí que aún tenia dos hijas por las que tenia que luchar, me convencí que Dios me había dado la oportunidad de estar cerca de la muerte para dejar de temerle, me convencí que aún tenía mucho por hacer y finalmente me convencí que algún día estaré con Matteo.
Seis días después salí de la sala de cuidados intensivos y por cinco días mas estuve internada en recuperación.

Al llegar a casa, mis hijas me esperaban, María Fernanda había cambiado mucho en esos once días, la vi tan bella, y María Andrea tiernamente me cuidaba, nunca olvidaré lo que me dijo aún lo recuerdo como si fuera ayer: Mamá tu sabes que yo tengo una estrella no? Cada vez que quieras ver a Matteo solo levanta la mirada al cielo, y la única estrella que veas brillar no es mas mi estrella, es Matteo, el está ahí …Andreita solo tenía 13 años cuando me dijo esto….y saben que? Aunque les parezca increíble, cada que levanto la mirada a cielo, la estrella siempre esta ahí.

Aunque la noche esté estrellada, sabemos cual es nuestra estrella, y cuando la noche es oscura, tan oscura que ni la luna podemos ver, Matteo brilla con más fuerza que nunca!.



(Simplemente Miggy www.miggyna.spaces.live.com. 10 de noviembre del 2005)